Esta isla, la más grande de Europa, tiene la particularidad de ofrecer a los viajeros una gran variedad de paisajes: montañas, colinas, costas, llanuras… ¡y volcanes! Dos opciones a elegir: planificar una vuelta a la isla para tener una visión de conjunto, sin dormir nunca dos veces en el mismo lugar, o establecerse en una de sus costas, al norte en los alrededores de Palermo o bien al este, cerca de Catania.
Paisajes cautivadores
Si opta por el este, podrá recorrer toda la costa hasta Mesina y su estrecho, partiendo de la majestuosa Siracusa, que Henri Salvador tanto soñaba con visitar. Pasará por la encantadora ciudad de Taormina, suspendida en las laderas del Etna y de la que Guy de Maupassant decía: «Si alguien tuviera que pasar solo un día en Sicilia y preguntara: "¿Qué hay que ver?", le respondería sin dudar: "Taormina". No es más que un paisaje, pero un paisaje en el que se encuentra todo lo que parece hecho en la tierra para seducir a los ojos, la mente y la imaginación».
Cítricos aromáticos… para un té a los cítricos de lo más delicado
Otro atractivo de Sicilia a principios de primavera, y no menor: los naranjos y los limoneros están en flor, un deleite para la vista y una fragancia evocadora que transporta al instante. Un poco más avanzada la temporada, las buganvillas y sus interminables racimos violetas invadirán las fachadas, conviviendo con las palmeras y las adelfas…
Pero volvamos a los cítricos, ya que Sicilia es sin duda la isla de las naranjas (las sanguinas, irresistibles), los limones, las mandarinas y los pomelos, que produce en grandísima cantidad (el 60 % de los cítricos italianos proceden de Sicilia), pero también de excelente calidad. Esto les ha valido, además, la obtención de certificaciones otorgadas por la Unión Europea: Denominación de Origen Protegida (DOP) para las naranjas de Ribera e Indicación Geográfica Protegida (IGP) para los limones de Siracusa y las naranjas sanguinas sicilianas, entre otros.
¡Los amantes de los frutos secos no se quedarán atrás! Quien nunca haya probado las almendras de Avola no ha degustado realmente una almendra… ¡Una forma ovalada perfecta, un sabor único! Lo mismo ocurre con los famosos pistachos de la ciudad de Bronte, anidada a los pies del Etna, o con las prestigiosas nueces y avellanas de la isla. Además, enriquecen numerosos platos sicilianos.
En realidad, nadie sabría resistirse a los encantos de Sicilia. Imagínese… Está sentado al sol, en una terraza, y tras degustar su arancino (croqueta de arroz, mozzarella y carne o verduras) y su cannolo (delicioso dulce relleno de crema azucarada de ricotta), saborea un té verde a la almendra. Esta mañana ha admirado un suntuoso teatro griego y dentro de un rato contemplará la bahía de Catania desde las laderas del Etna. ¿No es un plan de lo más tentador? Allora andiamo!


